A Franco Nero le roban los dineros en el atraco a una sucursal de correos mientras está el hombre haciendo un ingreso, o un envío o lo que sea. Para colmo se lo llevan de rehén para escapar de la policía por hacerse el listillo al intentar escaquearse del robo.
Los atracadores le sueltan tras escaparse con el botín, pero el tipo pilla un cabreo épico, de los que no se van ni tomando paracetamol. Así que viendo que la policía pasa de todo, decide ser él mismo quien busque y castigue a los fulanos que le han vaciado los bolsillos. A partir de ahí se dedicará a chantajear a un delincuente de poca monta (Giancarlo Prete), para que le lleve hasta ellos: algo que logrará tras sufrir persecuciones y palizas y soportar la brasa de su pareja (Barbara Bach) para que lo deje estar.
'El ciudadano se rebela' es uno de los 'exploits' que surgieron tras el éxito de 'El justiciero de la ciudad', aunque a esta cinta de Enzo G. Castellari hay que reconocerle el don de la oportunidad como a pocas: se estrenó en Italia unos 3 meses antes que la de Charles Bronson.
A partir de ahí, la trama se esfuerza en divulgar el habitual mensaje en estas cintas, ya saben: malhechores brutales, leyes blandas y fuerzas de seguridad desbordadas o propensas al soborno. Quizás lo peor de 'El ciudadano se rebela' sea justo la forma en que aborda el asunto, porque todo me parece muy pillado por los pelos. Que a ver, si, lo que le pasa al protagonista es una putada. Pero que un ciudadano corriente y mas bien aburguesado pase a acosar a unos atracadores profesionales por algo así es bastante irreal. Cierto que todas estas historias de justicieros urbanos lo son, pero la insistencia por brindar un aire de denuncia a todo el asunto resulta en algunos momentos un poco absurdo.
Por lo demás, 'El ciudadano se rebela' contiene no pocos elementos con los que pasarlo bien: además de la denuncia y feroz cabreo contra una sociedad permisiva, tenemos una bonita e imposible amistad entre un delincuente con ganas de serlo menos y el protagonista. Y persecuciones y momentos de acción, escasos pero muy conseguidos: a destacar el momento en que Franco Nero tiene que esquivar un coche para evitar morir atropellado. Oh, y tenemos ahí a Barbara Bach, siempre guapísima, unos años antes de casarse con Ringo Starr (y de aparecer en 'La espía que me amó', junto a Roger Moore).





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