En plena moda de las películas de desastres allá por los 70, comenzaron a aparecer cintas que mezclaban algún suceso hecatómbico con una generosa dosis de suspense para que los espectadores pudieran comerse las uñas a gusto. Así, francotiradores y terroristas se sumaron con alegría al ya conocido repertorio de terremotos, incendios y olas gigantes. Títulos como 'El enigma se llama Juggernaut', 'Pánico en el estadio' o 'El puente de Cassandra' se sucedían en las carteleras de los cines. Y en éstas, en el 77 llega 'Montaña rusa'.
Aquí la cosa va de un saboteador de parques de atracciones. Un tipo del que no sabemos nada (Timothy Bottoms) pone un pequeño explosivo en el rail de una montaña rusa, haciendo descarrilar las vagonetas. Aunque todo el mundo cree que se trata de un accidente, el jefe de mantenimiento y seguridad (George Segal) sospecha que puede tratarse de algo intencionado. Un incendio en otro parque de atracciones le llevará a colaborar con el FBI para detener al saboteador, que pide un millón de dólares para no seguir haciendo volar por los aires a la gente.
'Montaña rusa' empieza con una secuencia muy entretenida y bien culminada con el accidente de la atracción. A pesar que puede apreciarse algún trucaje (muñecos), está bien resuelta gracias a unos competentes efectos y a un acertado montaje de planos cortos que hace que los defectos pasen mas desapercibidos. A partir de ahí se va construyendo una trama de suspense bastante tópica y la película racanea en espectacularidad. La verdad es que eché de menos algún accidente mas: por ejemplo, el segundo sabotaje (vagamente descrito como 'un incendio') no se muestra y solo se ven unos camiones de bomberos dirigiéndose al parque de atracciones.
En fin, tenemos una pareja de protagonistas que parecen sacados de una peli de Billy Wilder pero en realidad sostienen toda una trama de suspense, para mi gusto mas bien tópica y algo falta de interés. Desde el descarrilamiento inicial hasta el desenlace tan solo hay una secuencia de cierta tensión: cuando intentan detener al saboteador en el momento de realizarle el pago. El resto parece una excusa para que desfilen en el metraje algunas estrellas metidas ahí con calzador: Henry Fonda sale haciendo de jefazo pero no aporta nada. Y Susan Strasberg aparece algo mas pero tampoco en un rol indispensable.
La película da para pasar el rato si no te planteas demasiado las cosas: El personaje de Timothy Bottoms no hace nada por pasar desapercibido, de hecho va dando la nota por donde quiera que pase. Y se cuela en una reunión de directores de parques de atracciones y les pone un micro: como se entera de donde se reúnen es lo de menos, ya se lo imaginarán los espectadores... y así un poco todo. Y como digo solo hay tres secuencias de cierta tensión, aunque largas: la del sabotaje inicial, otra cuando deciden entregarle el dinero y la final, en la que intentará provocar otro accidente.





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